No temo al oscuro destino que ha disparado todas sus flechas a mi pecho, pero temo que la serpiente muerda tu pie y detenga su ascensión hacia la cima de la montaña en que el futuro te espera con sus placeres y sus glorias.
Y yo repliqué: Quien no ha sido víctima de las mordeduras de las serpientes del día y quien no ha sentido las tarascadas de los lobos de la noche, puede decepcionarse ante los días y las noches. Pero escúchame, Selma; escucha bien: ¿Es la separación el único medio de evitar la maldad de las personas? ¿Acaso se ha cerrado la senda del amor y de la libertad, y no queda mas salida que la sumisión a la voluntad de los esclavos de la muerte?
Y ella respondió: No queda más remedio que separarnos y decirnos adiós.
Con espíritu rebelde, le tome la mano y le dije, nervioso: Nos hemos sometido a la voluntad de la gente durante mucho tiempo; desde que nos conocimos hasta este momento nos han dirigido los ciegos y, junto con ellos, hemos rendido culto a su ídolos. Desde que te conocí hemos estado en manos del obispo como dos pelotas con las que ha jugado a su antojo. ¿Nos hemos de someter a su voluntad hasta que la muerte nos lleve?
¿Acaso Dios nos dio el soplo de la vida para colocarlo bajo los pies de la muerte? ¿Nos dio Él la libertad para hacer de ella una sombra de la esclavitud? Quien extingue el fuego de su propio espíritu con sus propias manos, es un infiel a los ojos del Cielo, pues el Cielo encendió el fuego que arde en nuestros espíritus. Quien no se rebela contra la opresión, es injusto consigo mismo.
Te amo, Selma, y tú me amas también, y el amor es un tesoro precioso, es el don que Dios da a los espíritus sensibles y de altas miras. ¿Desperdiciaremos tal tesoro, para que los cerdos lo dispersen y lo pisoteen? Este mundo está lleno de maravillas y bellezas. ¿Por qué hemos de vivir en el estrecho túnel que el obispo y sus secuaces han cavado para nosotros?
La vida está llena de felicidad y de libertad; ¿por qué no quitamos esté pesado yugo de tus hombros y por qué no rompemos las cadenas de tu pies, para caminar libremente hacia la paz? Levántate y dejemos este pequeño templo, para ir al templo mayor de Dios.
El amor limitado exige la posesión del amado, pero el amor ilimitado sólo pide para si mismo.
El amor que aparece en la ingenuidad y el despertar de la juventud se satisface con la posesión y se reafirma con los abrazos. Pero el amor nacido en el firmamento y que ha bajado a la tierra con los secretos de la noche no se satisface sino con la eternidad y la inmortalidad; no hace reverencias sino a la deidad.

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