lunes, 19 de diciembre de 2016

La canción de la flor

Soy la palabra cariñosa que pronuncia y repite 
la voz de la naturaleza;
Soy una estrella que ha caído
de la bóveda azulada del cielo
sobre la verde alfombra.

Soy la hija que engendraron
los elementos durante el invierno,
y que a la primavera ha dado a luz.
Me arrulló el verano en su regazo
y me dormí en el lecho de otoño.

Al alba me hago una con la brisa
para anunciar que llega la luz;
y cuando cae la tarde me uno a los pájaros
Para darle mi adiós de despedida.

Se adornan las llanuras
con mis bellos colores,
y mi aroma se extiende por el aire.

Cuando rondo los sueños,
los ojos de la noche me contemplan, 
y al despertar veo el sol, 
que es lo único ojo de que dispone el día. 

Vierto rocío como si fuese vino, 
escucho los cantos de las aves 
y b a i l o al rítmico vaivén de la hierba. 

Soy el regalo del amante, 
soy el ramo de novia, 
soy el recuerdo de un momento de dicha, 
soy el obsequio último que hacen los vivos a los muertos: 
estoy hecha de penas y a l e g r í a s. 

Siempre miro hacia arriba, 
sólo veo la luz, 
nunca miro hacia abajo 
para captar la sombra. 
Este es el saber que ha de buscar el hombre.   



miércoles, 30 de noviembre de 2016

El hombre

La vida está llena de mentiras piadosas, bellas, tiernas y humanistas. 
Erich Fromm sostenía que la pregunta sobre si el hombre es lobo o cordero, bueno o malo en esencia, carecía de sentido o estaba mal formulada, porque el problema no era de sustancia, sino de contradicción interna; una contradicción inherente al hombre que lo empuja a buscar soluciones. 
En sus palabras: Si la esencia del hombre no es el bien ni el mal, el amor o el odio, sino una contradicción que exige la búsqueda de soluciones nuevas, entonces el hombre puede realmente resolver su dilema, ya de un modo regresivo o de un modo progresivo.
Es decir, podemos elegir, no estamos determinados biológicamente para asesinar ni hacer la guerra, no hay una tendencia que nos lleve inexorablemente a eliminar al otro, no al menos en el hombre que posee la capacidad de conocerse a sí mismo.

jueves, 7 de enero de 2016

El sacrificio.

Guardó silencio un momento y luego añadió, con lagrimas que mojaban sus mejillas: No temo al obispo, pues el agua no asusta a los ahogados, pero temo que tu caigas en una trampa y seas su víctima; tú aún eres joven y libre como la luz del Sol.  
No temo al oscuro destino que ha disparado todas sus flechas a mi pecho, pero temo que la serpiente muerda tu pie y detenga su ascensión hacia la cima de la montaña en que el futuro te espera con sus placeres y sus glorias.
Y yo repliqué: Quien no ha sido víctima de las mordeduras de las serpientes del día y quien no ha sentido las tarascadas de los lobos de la noche, puede decepcionarse ante los días y las noches. Pero escúchame, Selma; escucha bien: ¿Es la separación el único medio de evitar la maldad de las personas? ¿Acaso se ha cerrado la senda del amor y de la libertad, y no queda mas salida que la sumisión a la voluntad de los esclavos de la muerte?  
Y ella respondió: No queda más remedio que separarnos y decirnos adiós. 
Con espíritu rebelde, le tome la mano y le dije, nervioso: Nos hemos sometido a la voluntad de la gente durante mucho tiempo; desde que nos conocimos hasta este momento nos han dirigido los ciegos y, junto con ellos, hemos rendido culto a su ídolos. Desde que te conocí hemos estado en manos del obispo como dos pelotas con las que ha jugado a su antojo. ¿Nos hemos de someter a su voluntad hasta que la muerte nos lleve? 
¿Acaso Dios nos dio el soplo de la vida para colocarlo bajo los pies de la muerte? ¿Nos dio Él la libertad para hacer de ella una sombra de la esclavitud? Quien extingue el fuego de su propio espíritu con sus propias manos, es un infiel a los ojos del Cielo, pues el Cielo encendió el fuego que arde en nuestros espíritus. Quien no se rebela contra la opresión, es injusto consigo mismo.
Te amo, Selma, y tú me amas también, y el amor es un tesoro precioso, es el don que Dios da a los espíritus sensibles y de altas miras. ¿Desperdiciaremos tal tesoro, para que los cerdos lo dispersen y lo pisoteen? Este mundo está lleno de maravillas y bellezas. ¿Por qué hemos de vivir en el estrecho túnel que el obispo y sus secuaces han cavado para nosotros?  
La vida está llena de felicidad y de libertad; ¿por qué no quitamos esté pesado yugo de tus hombros y por qué no rompemos las cadenas de tu pies, para caminar libremente hacia la paz? Levántate y dejemos este pequeño templo, para ir al templo mayor de Dios.


El amor limitado exige la posesión del amado, pero el amor ilimitado sólo pide para si mismo.  
El amor que aparece en la ingenuidad y el despertar de la juventud se satisface con la posesión y se reafirma con los abrazos. Pero el amor nacido en el firmamento y que ha bajado a la tierra con los secretos de la noche no se satisface sino con la eternidad y la inmortalidad; no hace reverencias sino a la deidad.